Durante el último año, Grasa ha sido la banda sonora cinemática de la película que es mi vida. Si eso suena un poquito dramático, es precisamente por que lo soy, y cuando lo escuches, verás que Grasa es el mejor compañero para las chicas dramáticas y románticas pero duras. Actúa como la guía para las chicas raras pero sensuales, que disfrutan la vida con intensidad y toques de locura.
Multigénero y multi-generacional, el tercer disco de Nathy Peluso fue una labor de amor. Tenía un álbum ya completo, lo abandonó, y empezó de nuevo con Grasa. Puedes ver como Grasa fue pensado cuidadosamente. Cada palabra, sonido, verso, y cada giro y vuelta se quedan contigo aun después de apagarlo.
Escuché la música de Nathy por primera vez cuando estaba en la universidad, y fue su canción “Estoy Triste” que me capturó, una mujer gritando y llorando histéricamente en español porque, bueno, estaba triste.
Por alguna razón extraña perdí contacto con su música. Tal vez fue por que el universo no me quería tan poderosa a una edad tan joven. O quizas no estaba lista en esa etapa para sentirme como una mujer realizada. 27 fue la edad perfecta para reconectar con sus obras de arte. Me imagino que voy a seguir escuchándola hasta 72.
Me encontré soltera de nuevo despues de una relación de largo plazo, experimentando con nuevos sentimientos, nuevas opiniones y maneras de ver la vida, y nuevos hombres. Quería drama. Quería más, más, y más…de todo.
El disco empieza con “Corleone” y es un himno para los capricornios, lo cual obviamente es Nathy. La canción es realmente mafiosa, pero mantiene sentimientos que pueden ser considerados sentimental y existencial.
El video para “Aprender a Amar” fue el primero que ví, y me capturó completamente de nuevo. Una mujer furiosa y morena, usando traje y corbata, maquillandose en frente de un espejo y se presente la pregunta en que todas estamos pensando: “Que es amarse?”
Peluso hace preguntas universales con una voz femenina que tiene un borde un poco dentado, siento yo. La contradicción complicada de ser tan suavecita y sentimental, y a la vez ser clara y no soportar tonterías, es el espacio en que quiero vivir. Vivir, trabajar, y retirar, realmente.
El video para la canción “Real” muestra suavidad físicamente, pero con armas y robos. Representa las relaciones en que te encuentras cuando lo haces por la trama. Me recuerda a uno de mis poemas favoritos de Rumi, “La Casa de Huéspedes”, aquí.
Baladas tradicionales y lindas como “Escaleras de Metal” y “Envidia” revelan su hábil voz y aunque no son baladas, “La Mentira”, “Todo Roto” y “Manhattan” de una manera si son “baladas” que revelan sus capacidades de rapear, acompañada por compatriotas Argentinos Duki, Ca7riel y Paco Amoroso.
Como escritora, me encanta cuando las canciones tienen letras que pegan en tu mente porque resuenan. Son aún más impactantes cuando se repiten, cómo la línea bilingüe en “Ideas Radicales”, “Sos mi pain, sos mi treasure // Duele pero me da pleasure…”
Tuve el placer de ver a Nathy en vivo en su gira este año, en Brooklyn, gracias a su increíble publicista. Fue más como una fiesta entre desconocidos, en su mayoría, pero todos unidos por su amor de su música, vieja y nueva. Viéndola colgando de una valla en el escenario cantando “La Presa”, rodeado de las personas más felices de Nueva York bailando salsa ya sea solo o en pareja, es algo que nunca olvidaré.
El poder que Nathy carga existe en la vulnerabilidad de su voz, el peso de sus palabras y la mezcla de ellos, y en su habilidad de ser tan delicada como un gatito, pero bellamente furiosa como una leona, por que ella reconoce que ningun sentimiento es blanco o negro. Hay una suavidad y una dureza en su naturaleza y me veo en ella.
Aunque no todos los días me siento tan poderosa, sus canciones me recargan. O sea, intenta caminar por la calle escuchando a “Menina” y dime si no te sientes como la mujer más poderosa, con la energía de “no me jodas” mas grande del mundo.
Sé que no tengo que hacerlo, (porque ya ha ganado 3 Grammys Latinos por Grasa) pero quiero cantarle alabanzas a todos los que conozco, y a todos los nuevos por conocer. Todos merecen sentir como me siento yo cuando estoy escuchando la música de Nathy.
Cómo diría Nathy, “Que viva la Grasa, perraaassss!”